Hace unos días probé por primera vez el gazpacho de sandía, y me encantó. Bueno... en realidad cualquier tipo de gazpacho me encanta; además es ideal para la época veraniega ya que servido frío ayuda a combatir el calor.
Existen muchas variantes de este plato. Una tendencia actual es utilizar frutas con alto contenido en agua, que a la vez que nos hidratan, nos aportan multitud de vitaminas y minerales.
En este caso la receta para elaborar esta versión del gazpacho se basa principalmente en sustituir parte del tomate por sandía, fruta con fantásticos beneficios para la salud:
-hidrata y remineraliza, gracias a su gran contenido en agua.
-con un alto poder antioxidante .
-es baja en calorías (ideal para dietas hipocalóricas al poseer tan sólo 20 calorías cada 100 gramos).
-es diurética y depurativa.
La mejor época para comprar esta fruta es el verano (concretamente de junio a agosto). A la hora de elegirla, debe escogerse una pieza firme, pesada y muy poco brillante en apariencia.
Se podrá saber cuándo ha alcanzado su punto óptimo de maduración al golpear su superficie con los dedos. Si emite un sonido hueco, indica que la fruta está llena de agua y a punto para ser consumida. No se han de comprar las que presenten roturas o tengan partes blandas.
Si la fruta está muy verde se puede dejar durante unos días a temperatura ambiente hasta que madure. Una vez abierta se debe guardar en la nevera para que su pulpa no se vuelva seca y fibrosa.
Una receta muy refrescante para el verano.
¡Vamos con la receta!










